A las 5:30pm del 12 de mayo de 2010, Nelson Ramón Camacho, vecino del barrio Leonardo Ruíz Pineda, al norte de Maracaibo, sintió un escalofrío durante su faena diaria, cómo pensara que había sido un saludo de su padre, recién fallecido para entonces, no le prestó mayor atención al imprevisto. Sin embargo al colocar la tapa de un tobo que usaba como papelera, cerca de un tronco de Lara, un resplandor azul en él lo acercó curioso y al fijarse vio admirado que se había dibujado la silueta de lo que definió como la Virgen de Fátima.
Quince años han pasado de este fenómeno que involucró incluso a la jerarquía de la Arquidiócesis de Maracaibo y aunque nunca se dió un veredicto final de su sobrenaturalidad, la casa donde se obró esta presunta manifestación vive hoy de la suerte de lo que llamarían los teólogos, un “milagro moral”. Hoy, a pesar de que entre los pocos vestigios de la imagen en el árbol podría apreciarse cierta silueta, después de que los devotos de la época, queriendo guardar un trocito de la madera, fueron desintegrando el dibujo original, su familia reconoce el poder de la fe en aquellos días.
“Uno de los tantos casos fue un niño que estuvo en coma alrededor de un mes y pudo recuperarse”, recordó Nelson señalando a una imagen de la Virgen de Fátima que guarda en su sala, regalo en pago a la promesa por su curación. Sin embargo el mayor milagro, afirman, ha sido su propio acercamiento a la vida de Iglesia; Nelson y Neider Chiquinquirá, su esposa, contrayendo sagradas nupcias el 11 de abril de 2015, procrearon dos hijos, Diego y Aranza y él después de una vida perdida en el alcohol tuvo un cambio radical gracias a la experiencia del retiro de Emaús con hermanos de la capilla filial San Antonio de Padua y otros compromisos eclesiales.
Por su parte, Neider también se ha dedicado a colaborar desde sus talentos de repostería y otros a la perseverancia como matrimonio cristiano y la transmisión de la fe a sus hijos. “Valió la pena este milagro”, sostienen emocionados y en el caso de Nelson siempre recuerda conmovido cómo en una visita de la Hermana Francisca de los Ángeles le dijo que Dios tenía un plan con él. Ya bien sea cierto el fenómeno o no, la doctrina católica enseña que la acción de Dios es tan variable como inexplicable pero que siempre va dirigida al conocimiento de la verdad en Jesucristo.


