En una contundente declaración emitida el 29 de mayo, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, encabezada por Volker Türk, lanzó un marco regulatorio de 10 directrices que exige a los gobiernos y gigantes tecnológicos un cambio estructural urgente en el diseño y los algoritmos de las plataformas digitales.
Enfatizando que los daños a la salud mental, la adicción y las violaciones de privacidad que sufren los menores de edad no son consecuencias inevitables de la tecnología, sino el resultado de elecciones comerciales deliberadas.
Esta advertencia global surge como respuesta directa a la ola internacional de leyes prohibitivas inspiradas en las restricciones impuestas a finales de 2025 en Australia, y que países como España, Francia, Grecia, Austria, Indonesia y Malasia replican o prevén implementar mediante bloqueos estrictos para menores de 14 a 16 años.
El alto comisionado Türk aclaró de forma tajante que los vetos generales basados en la edad representan una solución superficial y no son una panacea, ya que pueden eludir con extrema facilidad e inadvertidamente empujar a niños y adolescentes hacia redes informáticas clandestinas o plataformas mucho más peligrosas y menos supervisadas.
En su lugar, el organismo internacional demanda que la seguridad se integre “desde el diseño” de la arquitectura digital, eliminando de forma predeterminada funciones adictivas sumamente nocivas como el desplazamiento infinito (infinite scroll), la reproducción automática de contenidos y las notificaciones persistentes, además de prohibir estrictamente la micro segmentación de datos comerciales orientada al público infantil y regular de manera muy estricta los sistemas de verificación de edad, impidiendo que estos pongan en riesgo la privacidad de los usuarios tanto menores como adultos.
Pasante: Génesis Linares


