El presidente colombiano, Gustavo Petro, confirmó que ordenó un bombardeo militar contra un campamento del Comando Central del Ejército de Liberación Nacional ELN en zona rural de Tibú, Norte de Santander región del Catatumbo, el cual dejó un saldo confirmado de siete guerrilleros muertos del Frente Luis Enrique León Guerra, una unidad de alto valor estratégico encargada de custodiar a los máximos cabecillas.
La operación, ejecutada de manera conjunta por el Ejército, la Fuerza Aeroespacial y la Policía Nacional, se planeó bajo un acuerdo de coordinación binacional con el Gobierno de Venezuela tras un diálogo con la presidenta encargada Delcy Rodríguez enfocado en atacar conjuntamente las rutas del narcotráfico y los despachos de cocaína en la frontera común.
Este bombardeo representa el endurecimiento definitivo de la postura oficial y la congelación total de la mesa de diálogos de paz que se desarrollaba en Caracas, luego de que el ELN rompiera la confianza nacional al cometer una masacre de campesinos en el Catatumbo y tomara la decisión interna de posponer cualquier cierre de paz hasta la próxima administración presidencial.
Al respecto, Petro advirtió taxativamente que el ELN “no está en ningún acuerdo de paz” y sentenció que cualquier organización que se niegue a desmantelar sus economías ilícitas perderá todo beneficio de negociación y enfrentará la fuerza militar del Estado, mientras que las Fuerzas Militares continúan en el terreno incautando tecnología de drones, minas antipersona y armamento pesado en el campamento desmantelado.
Génesis Linares


