Madrid, 6 de mayo de 2025.
Miguel Antonio Romero Hernández, médico cirujano formado en la Universidad Francisco de Miranda y exestudiante de Filosofía en la Universidad Católica Cecilio Acosta (UNICA), desarrolla desde Alemania una propuesta académica que vincula medicina, neurociencia
y pensamiento filosófico, con el objetivo de replantear la manera en que se conciben tanto la práctica médica como el concepto de inteligencia.
Romero resalta cómo la filosofía ha sido una constante en su vida, desde sus primeros años de lectura. “La filosofía impactó en mi vida como una locomotora. Transformó para siempre mi forma de ver el mundo”, comenta. Desde joven, comenzó a leer autores como
Bertrand Russell, Platón, Aristóteles y Mario Bunge, lo que le permitió forjar un vínculo temprano entre el pensamiento crítico y su vocación por el saber científico y humano.
Actualmente radicado en Alemania, Romero trabaja en un ambicioso tratado filosófico sobre la inteligencia, proyecto que lleva más de cuatro años en desarrollo. A través de ponencias presentadas en universidades e institutos de prestigio internacional —como
el Instituto Max Planck, la Universidad de Bolonia, la Universidad de Granada y la Universidad del Quindío— ha venido planteando una revisión crítica de los modelos tradicionales utilizados para medir la inteligencia, como el test de Wechsler, cuestionando
sus limitaciones y su reduccionismo lógico-espacial.
“Una de las principales incongruencias es que estos test no miden la creatividad, la emocionalidad, ni otras formas de inteligencia que también son fundamentales. Estoy diseñando un nuevo dispositivo para una evaluación más integral, y ese será el núcleo de mi tesis de posgrado en Neuropsicología Clínica en la Universidad Internacional de Valencia”, explica Romero.
Su línea de trabajo no se limita al campo neurológico. Desde una perspectiva humanista, está escribiendo el libro Filosofía para médicos, en el que propone una reflexión ética y profunda sobre la práctica médica. “La medicina es, antes que técnica, una forma cultural de ética. Está enraizada en el pensamiento griego, en Hipócrates y en los principios cardinales de la virtud. Por eso, filosofar desde la medicina es retornar a sus orígenes más nobles”, argumenta.
Romero también ha publicado un ensayo filosófico con la editorial Madriguera en 2017 y participa activamente como investigador, conferencista y colaborador académico en varias instituciones. Junto a su prometida —una destacada filósofa especializada en pensamiento griego clásico— dirige desde 2017 una publicación académica que ya ha alcanzado más de 180 ediciones, con publicaciones quincenales. También fundó La Nueva Academia de Venezuela, un proyecto pedagógico con el que busca “refrescar el conocimiento de la venezolanidad” a través de la filosofía, el pensamiento crítico y el estudio de las virtudes clásicas.
Además de sus ocupaciones académicas y científicas, Miguel Antonio Romero es padre de dos hijos y asegura que su vida familiar y su compromiso con Venezuela siguen siendo parte esencial de su proyecto vital. “Amo Venezuela y creo en una forma de venezolanidad que nos puede hacer salir victoriosos en medio de todas estas atribulaciones”, dice con convicción.
La Universidad Católica Cecilio Acosta celebra el testimonio de sus estudiantes y exalumnos que, desde cualquier parte del mundo, continúan sembrando el pensamiento humanista que caracteriza a esta institución.
Pasante: Valeria García


