El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, concluyó su primera jornada clave de visitas oficiales en Beijing, donde fue recibido con honores de Estado por su homólogo Xi Jinping con el fin de estabilizar las relaciones bilaterales ante la crisis de la guerra en Irán y los desafíos comerciales globales.
En la cumbre del Gran Salón del Pueblo, que duplicó el tiempo pactado por protocolo, ambos líderes firmaron el acuerdo marco Relación constructiva de estabilidad estratégica entre China y EE UU para guiar los próximos tres años, acompañados de una comitiva empresarial con figuras como Elon Musk, Tim Cook y Jensen Huang.
Durante el encuentro, Trump elogió el liderazgo de Xi calificando lo como “un gran líder” y proyectando el evento como “la cumbre más grande de la historia”, al tiempo que extendió una invitación formal para recibir a Xi en la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre.
Por su parte, el mandatario chino enfatizó que “nuestros países deben ser socios, no rivales”, argumentando que el rejuvenecimiento de China y el lema Make America Great Again pueden coexistir para evitar la peligrosa “Trampa de Tucídides”.
No obstante, la cita estuvo marcada por tensiones latentes, ya que Xi Jinping fijó una estricta línea roja al advertir que un mal manejo estadounidense sobre el tema de Taiwán desataría choques severos, mientras que en el ámbito comercial y de seguridad discutieron la reapertura del Estrecho de Ormuz, la flexibilización de restricciones a microchips, la venta de productos agrícolas y acciones conjuntas contra el fentanilo.
Pasante: Génesis Linares


