El verdugo puso el travesaño detrás de Jesús y lo trajo a la tierra rápidamente sujetando el brazo y tirando de él hacia atrás. Tan pronto como Jesús cayó, la biga se instaló en la parte posterior de su cuello y, en cada lado de los soldados se arrodilló en el interior de los codos. Jesús no puso ninguna resistencia y no dijo nada, pero él se quejó cuando cayó en la parte posterior de la cabeza y las espinas apretaron contra su cuero cabelludo desgarrado.
Una vez iniciado, el asunto se llevó a cabo de forma rápida y eficiente. Con la mano derecha, el verdugo probó la muñeca de Jesús para encontrar el punto pequeño. Cuando lo encontró, tomó uno de los clavos de hierro de corte cuadrado de los dientes y la sostuvo contra el lugar, justo detrás de la línea de vida, donde la vida termina. Luego alzó el martillo sobre la cabeza del clavo y la dejó caer con fuerza. . . .
Dos soldados agarraron cada lado del travesaño y lo levantaron. Mientras, lo arrastraron a Jesús por las muñecas. Con cada aliento, se estremeció. Cuando los soldados llegaron a la vertical, los cuatro de ellos comenzaron a levantar el travesaño a lo más alto hasta que los pies de Jesús estuvieran en la tierra.
Allí desde el púlpito de la cruz a pesar de toda la barbarie que sufrida decidió pronunciar en amor siete frases o palabras dignas de recordar y hoy quisiera traer a memoria una de ellas llenas de pasion y amor para esta humanidad:
Tengo sed
Permítame darle amad@ lector dos razones poderosas de la sed de nuestro señor Jesucristo:
- “Sed Fisica”
Después del flajelo y la perdida de líquido en su cuerpo trae un fallecimiento humano que la sed es común en aquellos que sufren muerte de la manera que murió Cristo que perdió gran cantidad de sangre de su cuerpo. Cuando eso ocurre el cuerpo se deshidrata, los labios y la boca se secan y la lengua se pega al paladar, de tal manera que el que atraviesa tal situación “siente sed”. De manera que está humanidad terrenal estará sujeta a hambre y sed que debe ser saciada diariamente por nuestra humana debilidad.
La última es la más importante y la que quiero enfatizar en este día es la “Sed espiritual” que Jesús nos alienta en saciar:
“Y Jesús dijo: No solo de pan vive el hombre, sino que de toda expresión que sale de la boca de Dios”
(Mateo 4:4)
Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
(Juan 4:4)
Lo material es efímero pasajero pero lo que da Jesús da es para salvación y vida eterna lo que realmente sacia al ser interior y genera la paz que sobrepasa todo entimiento..
Lo amargo que pudiéramos comparar como el vinagre celos, rabia, contienda, odio y amargura es disipida por lo que ofrecio nuestro señor Jesucristo en ese madero del sacrificio por nosotros
“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados” (Mateo 5:6)
mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
