Dios te creó con una identidad, un propósito y una asignación. No estás en este mundo por casualidad; eres hijo de Dios y has recibido dones y capacidades para cumplir aqu noello que Él puso en tu corazón. Sin embargo, llevar ese sueño adelante requiere su gracia, obediencia y una relación diaria con Él. No tienes que abarcarlo todo ni compararte con los demás: concéntrate en lo que Dios te ha confiado y busca su dirección antes de actuar. “Pues la palabra de Dios nunca dejará de cumplirse” (Lucas 1:37, NTV).
María nos enseña que la fe también se demuestra con una respuesta dispuesta: “Soy la sierva del Señor. se cumpla todo lo que has dicho acerca de mí” (Lucas 1:38, NTV). Tal vez todavía no ves resultados y sientes que nada está ocurriendo, pero eso no significa que Dios se haya olvidado de ti. Examina si lo que esperas realmente proviene de Dios, aprende a esperar su tiempo y permanece firme en obediencia.
Dios te bendiga grandemente..


